13 de enero de 2026
El nervio vago: qué es, por qué es importante y cómo influye en tu bienestar En los últimos años se habla mucho del nervio vago, y no es casualidad. Este nervio juega un papel clave en cómo el cuerpo gestiona el estrés, el dolor, la digestión y la recuperación. Entender su función ayuda a explicar por qué muchas personas presentan síntomas físicos persistentes sin una lesión clara. El nervio vago es el principal componente del sistema nervioso parasimpático, el encargado de activar los procesos de calma y recuperación. Conecta el cerebro con órganos como el corazón, los pulmones, el estómago y los intestinos. Cuando funciona correctamente, favorece una respiración tranquila, una digestión eficiente y una sensación general de equilibrio. Cuando su actividad es baja, el cuerpo permanece en un estado de alerta constante. El problema es que el estrés mantenido, la falta de descanso, el dolor crónico o una respiración superficial pueden reducir el tono vagal. En ese contexto aparecen síntomas como tensión cervical persistente, molestias digestivas, sensación de fatiga, dificultad para relajarse o hipersensibilidad al dolor. No es que “todo esté en la cabeza”, sino que el sistema nervioso no está encontrando la vía para desconectar. Desde la fisioterapia moderna entendemos que el nervio vago no se “estimula” de forma aislada, sino a través de hábitos y estímulos que devuelven seguridad al sistema nervioso. La respiración es uno de los más potentes. Respirar de forma lenta, profunda y llevando el aire al abdomen y a las costillas laterales envía señales claras de calma al cerebro. También lo hacen los movimientos suaves, el contacto manual bien aplicado y la reducción progresiva de la tensión corporal. En casa puedes empezar con acciones simples. Dedicar unos minutos al día a una respiración lenta, con exhalaciones más largas que las inhalaciones, suele tener un efecto inmediato. Caminar a ritmo tranquilo, evitar entrenamientos muy intensos en periodos de alto estrés y mejorar la calidad del sueño ayuda a que el sistema nervioso salga del estado de alerta constante. Incluso pequeños hábitos como reducir el uso de pantallas antes de dormir o hacer pausas reales durante el día contribuyen a mejorar el tono vagal. Es importante evitar buscar soluciones rápidas o técnicas milagro. Forzar ejercicios, hiperventilar o intentar “activar” el nervio vago sin entender el contexto suele generar más frustración que beneficio. La regulación del sistema nervioso es un proceso progresivo. Si convives con dolor persistente, tensión que no cede, problemas digestivos asociados al estrés o sensación de no recuperarte bien, una valoración profesional puede ayudarte. En consulta trabajamos desde un enfoque global, integrando respiración, movimiento y terapia manual para devolver al cuerpo la capacidad de relajarse y recuperarse. **Bibliografía** Porges, S. W. (2011). *The Polyvagal Theory*. Norton & Company. McGill, S. (2017). *Back Mechanic*. Backfitpro Inc. Harris, C. (2020–2024). Respiración, sistema nervioso y control motor. Thayer, J. F. & Lane, R. D. (2009). *Neuroscience & Biobehavioral Reviews*.